Yoga / Eutonía / Clases para embarazadas / Rondas de crianza - Ciudad de Chascomús
lunes, 26 de marzo de 2018
martes, 30 de enero de 2018
El puerperio nos sorprende
Cambios psicológicos que no esperamos con la maternidad: el puerperio nos sorprende
Nos preparamos para muchos cambios ante la llegada de un bebé pero hay un aspecto menos previsto de la maternidad: el puerperio. Los cambios implicados en la elaboración que implica el pasaje a la maternidad, el puerperio es la parte que trae consigo más temores y a veces miedos muy intensos.
Sobre muchas de las cosas con las que nos encontraremos al comenzar a transitar éste nuevo camino, ya teníamos alguna idea o creíamos tenerla. Pero luego, frente a un recién nacido real y todos los cambios en nuestra vida cotidiana, todo se ve diferente.
En mi consulta psicológica, he visto muchas parejas de padres recientes, que se sienten solos o que sólo a ellos les toca vivir una serie de altibajos desconcertantes. Sin embargo, son propios de la transición a la maternidad/ paternidad. De ahí la importancia de poner en conocimiento a los padres de algunos cambios psicológicos que están implicados en éste proceso. Éstos cambios, por lo general, comienzan a presentarse en el embarazo y después del nacimiento. Son producto de las llamadas crisis evolutivas.
El hecho de que la transformación biológica ocurra en el cuerpo de la mujer tanto en el embarazo como en el parto, posparto y la lactancia, centra como primordial la relación madre-hijo. De ella depende la subsistencia del nuevo ser y éste aspecto suele implicar procesos más complejos que los vividos por el padre y que sean las madres, por tanto, las figuras predominantes en ésta temática. Por éste motivo, me centraré especialmente en la maternidad por más que se trate de la «pareja parental».
Con la nueva maternidad, el puerperio se hace sentir de forma insospechada. Además de cuestiones sencillas para aprender a manejarse en aspectos del cuidado infantil, existen una serie de temores psicológicos propios de la nueva etapa evolutiva. Son temores que cuesta comprender cuando están ocurriendo. Habitualmente, en poco tiempo nos habremos hecho con los cambios y podremos disfrutar de ésta etapa más relajadas y con más confianza en nosotras mismas.
Temores habituales ante la maternidad:
Temor a no poder hacerlo bien
Por unos meses, especialmente el primero, puede que nos haga sentir agobiadas hasta que aprendamos a manejarnos mejor con las distintas situaciones, que el bebé duerma toda la noche, que va aumentando de peso, etc. Por debajo de todo ésto, lo que ocurre es que finalmente comprendemos un poco mejor lo que implica transformarse en madre. Hemos asumido una gran responsabilidad con otro ser humano que dependerá de nosotras. Esto despierta el gran temor de si seremos capaces de hacer las cosas tan bien como para que la vida de éste nuevo ser se desarrolle felizmente.
Seremos madres toda la vida pase lo que pase y las 24 horas del día.
También descubriremos que tener ratos para nosotras mismas ya no resulta tan sencillo, por un tiempo necesitaremos elegir entre ¿me ducho o duermo? mientras duerme el/la bebé. O que ya no podremos ni ir al baño sin estar con la puerta abierta cuando estemos solas… Nuestras expectativas y prioridades cambiarán mientras que las necesidades del pequeño/a irán por delante. Durante un tiempo, dejaremos de plantearnos leer un libro y agradeceremos que una película se pueda retroceder. Conviene intentar tener presente que la paciencia y el humor son grandes aliados, es algo pasajero.
Aprender a descifrar las demandas constantes del nuevo integrante y cómo satisfacerlas, llevará un tiempo. A su vez, el tiempo variará según cada bebé y cada mamá, así como de cada entorno. Aunque nos pueda resultar agotador y a veces desesperante, lo cierto es que pronto nos iremos haciendo con el tema. Iremos descubriendo lo que nos trata de comunicar cuando llora y que ésta es la única vía que tiene para hacernos saber que algo le está pasando. Antes o después, la comunicación será más sencilla. Saber que no comprender todo inmediatamente, no implica que seamos malas madres, facilitará la comunicación.
Los bebés necesitan sentirse acompañados, se asustan mucho y a ellos el cambio en su forma de vida, también les cuesta adaptarse. Para éstas cosas es bueno tener presente que no hay nada tan beneficioso para ellos como el piel con piel. Y resulta muy positivo para ambas partes. Los bebés necesitan volver a escuchar el corazón de su mamá, oler su piel y sentir que está cerca.
Comprender que dejamos atrás nuestro lugar de hijas e hijos
El cambio de rol* que implica el pasaje a la maternidad requiere ciertos ajustes. Por ejemplo, durante el embarazo los cambios pasaban por la mamá, sobre cómo estaba, cómo se sentía, etc.. Durante los meses del embarazo se han sentido especiales y el centro de atención. Después del parto en cambio, el recién llegado acaparará toda la atención del entorno. Es un hecho que puede provocar que muchas madres se sientan relegadas e incluso obviadas. Son sentimientos normales y pasajeros al producirse el pasaje para asumir su nuevo lugar, su nuevo status*. Luego, se podrá vivir con orgullo cada aspecto de nuestro hijo/a y se irá abriendo el camino de las vivencias maternales. En síntesis, al asumirnos madres, iremos poniendo al niño por delante nuestro.
Miedo a transformarnos en nuestra madre o padre.
Durante la preparación que implica la nueva maternidad, el puerperio es el menos esperado. Frente a la nueva realidad, solas junto a ese pequeño ser, nos vemos «madres», lo que remite a nuestra madre. La paternidad tiene el curioso poder de despertar muchos sentimientos y experiencias de nuestra infancia. Tanto para la nueva madre como para el padre. Según hayan sido las respectivas vivencias con las figuras parentales durante el desarrollo, puede despertarse el temor de «ser ellos» o cómo ellos. En ocasiones, ese temor, puede provocar diferentes grados de malestar o angustia. A medida que vayamos comprendiendo que el cambio de status no implica repetición, iremos forjando nuestra propia modalidad parental. Es verdad que cometeremos aciertos y errores, pero serán «nuestros». Entonces, la transición será más sencilla.
La transición también la viven los abuelos
Éste aspecto suele ser más notable para la relación entre mujeres ya que están culturalmente más vinculadas a la crianza. Resulta positivo recordar, que para quienes se transforman en abuelas, también implica un cambio de status y rol. Ellas también deberán aprender. Acostumbradas a criar a sus hijos, a velar por ellos, ahora deben apartarse. Deberán dejar espacio para que surja esta nueva madre, respetar sus decisiones y formas de resolver la nueva relación familiar. Además, tratar de no dar consejos que no fueron pedidos y brindar la mayor ayuda posible. Por otra parte, será un momento muy propicio para intentar subsanar aspectos del pasado en la relación madre-hija. Será una gran oportunidad de brindar apoyo, ayuda y cariño. Es importante porque es un momento en que las nuevas madres se sienten muy vulnerables y confundidas.
Por último, hay que recordar que TODAS las mamás pasan en mayor o menor medidas por éstos temores.
Definiciones:
*Status: Se refiere al lugar que ocupa una persona en un grupo. Una persona puede tener diferentes status, por ejemplo: padre de familia, empleado, etc,
*Rol: Se trata del comportamiento esperado de acuerdo al status que ocupa dentro del grupo.
Nota extraída de https://www.espacioperinatal.com/
Por Liliana M. Lund
lunes, 4 de diciembre de 2017
Una actividad para percibir la relacion entre la boca y el suelo pelvico
En posición acostada, dirigí la atención al espacio por donde va a pasar el bebe.
-Luego, realizá los mismos movimientos, cinco veces, llevando la punta de la lengua al medio del labio inferior.
-A continuación, cinco veces a cada comisura de la boca. La lengua siempre toca el labio por fuera.
¿Lo hiciste observando siempre el suelo pélvico?
Percepción
Realizá el mismo ejercicio, con la siguiente variante:
-Al realizar los movimientos en el labio inferior, el cóccix va en dirección al suelo.
-Cuando va a las comisuras, llevar el isquión hacia el mismo lado de la comisura. Hacé el ejercicio cinco veces por cada posición.
-Al terminar, dirigí la atención al espacio interno que va desde la cavidad bucal a la pélvica y emití cinco O sin sonido, cinco O suaves y cinco O fuertes.
Percepción
-¿Qué relación percibís entre la cavidad bucal y la pélvica? ¿Qué ocurre en el espacio inferior al trabajar la cavidad bucal?
-¿Cuál es la conciencia que tenés de ese espacio? ¿Cuál es el comportamiento del bebé?
Extracto del libro: Método Frida Kaplan, Embarazo y Nacimiento Eutónico
jueves, 11 de mayo de 2017
martes, 9 de mayo de 2017
Nuestro primer hogar: el vientre materno
¿Y cómo es este universo donde el bebé
está sumergido? ¿A que se asemeja? Thomas
Verny, psiquiatra pionero en el ámbito perinatal en
la década de los 80 nos acerca al mundo acuático
del bebé en gestación de una manera poética e
inspiradora:
"Mi universo es cálido, habito mientras me
conformo, en un útero dentro de un cuerpo
femenino, y percibo la vida desde ese lugar, mi
primera casa"
"Mi sentir primario se nutre en ese nido.
Ensayo mis movimientos y mi primera forma
acuática. Por mi cuerpo pasa el liquido amniótico,
como el mar, como todos los seres acuáticos estoy
a merced de las mareas"
"Mis ojos se abren y cierran. Mis dedos
aprenden a presionar y encuentran, a veces el
cordón, a veces la boca, y ensayo el movimiento
de succión. Nado y recorro cuando todavía es
posible, la geografía interna del útero y la
placenta"
"Habito los ritmos de la respiración, del
caminar de los encuentros amorosos de la luz y la
oscuridad que impactan en el cuerpo-casa. Abro y
cierro mis ojos... "
"Percibo ruidos, sonidos, red de sonidos,
pasaje de líquidos, alimentos, evacuación, voz
desde adentro, de mujer, desde el cuerpo-casa.
Voces, música y sonidos desde afuera"
"Me encuentro a veces acorralado por
fuertes tormentas emocionales, una consecuencia
de estar instalado en el centro energético del
cuerpo. Puedo vivir entre carcajadas y llantos,
entonces mi casa vibra en la alegría y en la pena, y
la vivencia de las emociones viscerales imprimen
mi primera historia" (*)
Como comunicarte con el bebé en el embarazo, Monica Manso
martes, 4 de abril de 2017
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